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Evidencias de los procesos áulicos: semana #1
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Reflexiones Individuales: semana #3
Dialma Fortunato Pérez
20151-0327
Esta semana en los centros educativos fue de mucho provecho y aprendizajes para mí, en especial porque obtuve muchos aprendizajes que serán una herramienta útil para mi carrera profesional docente.
Dentro de todos los aprendizajes que obtuve en esta semana puedo destacar en primer lugar, que la retroalimentación aunque muchos la consideran un cliché es una excelente técnica de evaluación de aprendizajes, ya que le permite saber al maestro que tanto han aprendido sus estudiantes y en cuales aspectos quedaron debilidades, para el maestro así saber que tanto han aprendido sus estudiantes que donde debe fortalecer más. Además con la ayuda de la retroalimentación los alumnos se pueden evaluar ellos mismo y evaluar a sus compañeros.
Por otra parte, algo que me gustó y de lo cual puede aprender fue que una docente estimulaba bastante a los niños que no estaban participando. Utilizaba diferentes preguntas relacionadas con el contenido despertando su interés y entusiasmo para ser partícipes de la clase, y por consiguiente aprender de los que se estaba impartiendo en ese momento.
Algo que no me gustó y que sé que no debo hacer durante mis intervenciones y cuando este ejerciendo de manera oficial, es no permitirle a un estudiante que piense, o sea, no darle el tiempo necesario para que este ponga sus neuronas a trabajar y dé respuesta a lo que se le está preguntando, por eso es importante dejar que el alumno piense, analice y saque sus propias conclusiones sobre las diferentes cuestiones que se puedan presentar en el aula. Además otro aspecto que no me pareció favorable es que una docente titular aunque esté con tres pasantes en el aula, no debe de abandonar el proceso para ir a resolver asuntos que no tienen nada que ver con la clase; esta situación me invita a reflexionar y a no realizar esas mismas prácticas en el momento en que me corresponda a mi evaluar un grupo, sino siempre estar pendiente a su desenvolvimiento en el aula para darle algunas sugerencias y ayudarlos en lo que sea posible.
Para finalizar puede decir que todas experiencias vividas en esta semana me sirven no solo para mejorar mis prácticas y poco a poco lograra que la educación en mi país vaya cambiando, sino también me sirve como experiencia personal para ser mejor persona y profesional. Además me gustaría utilizar todo lo bueno que he aprendido para lograr que mis clases sean más entretenidas e interesante para mis alumnos, ya que si ellos se involucran e interesan más por los contenidos tendrán un aprendizaje más auténtico y podrán darse cuenta por si mismos que la escuela le sirve para toda la vida.
Mayeli Jaime De Aza
20142-0001
En mi tercera semana en la Escuela Anexa Juan Vicente Moscoso, en la que iniciaría con el proceso de ayudantía en las aulas, tuve la oportunidad de adentrarme más de lleno en la realidad que viven los maestros anfitriones de los diversos grados del 1er y 2do Ciclo de la Educación Primaria, dejándome lecciones muy valiosas que me servirán para preparar mis intervenciones pedagógicas tomando en cuenta las posibles dificultades que se me pueden presentar durante la ejecución de un contenido. Además, pude apreciar lo que implica ser tutor de un grado particular, pues no solo se limita a impartir las asignaturas básicas, sino también mantener el salón de clases bien ambientado, actualizado e informado con los rincones de cada área del saber, murales, efemérides y valores del mes.
En la primera ayudantía aprendí que siempre debo preocuparme por dar atención a aquellos estudiantes que, por su estilo de aprendizaje, necesita más ayuda para comprender la asignación que va realizar y que no puedo dar por sentado que, por el simple hecho de haber colocado el mandato en la pizarra, todos los estudiantes comprenderán lo que hay que hacer. Por esta razón la maestra anfitriona nos solicitó circular por toda el aula para darle soporte a aquellos niños que aún no comprendían el mandato asignado. Esto me hizo pensar en las necesidades educativas que se viven en los salones de clases hoy día y a lo que yo también me enfrentaré, tanto ahora durante mi pasantía, como también cuando sea tutora general de un grado.
De la segunda ayudantía aprendí que no debo permitir que los estudiantes se me suban a la cabeza, y que tampoco debo hacerles ver que necesito un respiro para poder sobrevivir. Si permito que esto suceda, los estudiantes siempre actuaran de la misma manera (con su indisciplina), y no aprenderán que deben respetar la autoridad del maestro que les enseña. También aprendí que no debo abusar de las personas que nos envían al aula a darnos ayuda; una cosa es dar ayudantía y otra muy distinta es realizar una intervención pedagógica, lo que indica que siempre debo tener mi clase planificada para aprovechar la ayuda que los pasantes me puedan dar para la eficacia de la misma.
Además, ser maestros anfitriones significa que el control del aula está bajo la responsabilidad de ese tutor, por lo que, nunca debemos aprovecharnos de los pasantes que nos envíen para dejarles el aula e irnos a respirar, y más si reconocemos que nuestro grado es indisciplinado.
De las demás ayudas ofrecidas tanto el martes como el miércoles aprendí que siempre debo buscar las estrategias adecuadas para mantener el aula bajo control y que los estudiantes puedan aprender. Ellos deben reconocer que cada cosa tiene su momento y su espacio, y que para que estos sean aprovechados deben ser respetados por cada miembro del aula, incluido el maestro. Esto permite que los estudiantes se beneficien de la clase y obtengan el conocimiento que se espera de cada intervención planificada por su maestro, la cual se ve reflejada en la manera en cómo ellos responden a lo que se les enseña.
De la misma manera pude apreciar que no debo subestimar la capacidad de mis estudiantes, pues, aunque estos tengan poca edad, sus habilidades mentales están en el pleno desarrollo, por lo que debemos aprovecharlas para que ellos aprendan cosas de calidad. Además, es bueno insertar un poquito de neurociencias y psicología para que los estudiantes pongan en funcionamiento sus neuronas a la hora de actuar.
Y, por último, aprendí que la mayor debilidad que como maestros podemos enfrentar a la hora de intervenir en una clase es el no dominar los contenidos a trabajar, pues si no lo dominamos, la explicación que les demos a los estudiantes tampoco la comprenderán. Por lo que estaríamos siendo reproductores de informaciones erróneas y nuestros estudiantes no saldrían con las competencias necesarias para hacerles frente a la vida.
Todos estos aprendizajes me ayudaran a ser más cautelosa a la hora de planificar un proceso de clases, tomando en cuenta el manejo de contenido, control de disciplina, las necesidades de mis estudiantes, los diversos estilos de aprendizajes y sobre todo la responsabilidad que embarga ser tutora de un grado cuando este ejerciendo mi labor como maestra anfitriona.
Junior M. Cordones Ramirez
20151-0307
Hoy fue mi tercera visita al Centro Educativo Juan Vicente Moscoso Anexa, lugar donde estoy realizando mi pasantía. En esta visita, la cual se dividió en dos días, obtuve varios y valiosos aprendizajes que sé que me servirán no solo para mi formación académica, sino para la vida.
Al comenzar el día del martes visité el grado 5to A, aquí aprendí que como maestro mi deber no radica solamente en impartir clases, sino también en tener mi curso organizado y ambientado de manera adecuada, ya que eso propicia un ambiente propicio para que se desarrollen las clases de manera efectiva.
Luego, visité el grado 6to A, aquí me tocó dar una asignatura sin planificar. Aprendí que es imposible llevar un proceso de aprendizaje sistematizado y de manera coherente sin una planificación, no es posible lograr que los estudiantes aprendan si yo como maestro no busco estrategias y actividades innovadoras que promuevan su creatividad y a la vez los lleve a construir un aprendizaje significativo.
Finalmente, visité el curso 6to B, aquí aprendí sobre la importancia en que yo como maestro tenga un dominio de la disciplina de mi curso. Aprendí que no es posible desarrollar un proceso de clase con calidad y que realmente los estudiantes aprendan, si como maestro no domino la disciplina de mi aula, ya que los estudiantes mientras están parados y/o hablando no pueden recibir los contenidos y que los mismos queden grabados en su mente.
Pasado el día y llegado el miércoles, fui al grado 4to A. En este grado la maestra utiliza palabras técnicas, acorde al grado en que están los estudiantes. De esto aprendí que como maestro en formación es preciso que hable a mis estudiantes con un lenguaje propio del área curricular que estoy trabajando, ya que eso promoverá en ellos las competencias necesarias para su nivel.
Ya que este día solo fue hasta las 12 P. M., el último grado que visité fue 4to C, de este grado pude aprender que para que mi pasantía salga con excelencia y ser un maestro competente cuando tenga mi propia aula, debo dominar contenido, ya que, si no lo hago, mi labor de enseñanza será vana puesto que al no dominar los contenidos, no seré capaz de transmitirle a mis estudiantes los conocimientos, lo que a su vez produce que haya un déficit en su intelecto.
Algo más que pude aprender, es que, como maestro, yo soy el responsable de ser ejemplo (en todo el sentido de la palabra) a mis estudiantes, que no puedo exigirles disciplina si yo soy indisciplinado, que no puedo exigirles algo que yo como maestro no esté dispuesto a hacer o modelar con mi conducta.
Todos los aprendizajes que pude obtener me servirán para ser mejor maestro, mejorando gradualmente mis intervenciones y a la vez dándome herramientas de superación en mis debilidades.