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Reflexiones Individuales: semana #11

Mayeli Jaime De Aza

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En mi última semana de pasantía (11o semana) en la Escuela Anexa Juan Vicente Moscoso, en la que un solo miembro del equipo realizaría sus intervenciones pedagógicas de jornada completa, aprendí aspectos que fortalecerán mi determinación de ser una buena docente, capaz de influir de manera positiva en las vidas de sus estudiantes mediante el buen ejemplo y la enseñanza.

 

De las intervenciones del martes aprendí que para que la práctica educativa tenga sentido es necesario que como buenos docentes cultivemos cualidades que influirán en la manera de actuar y tratar a los estudiantes. Por ejemplo, la paciencia es una cualidad que nos permite soportar actitudes y dificultades para conseguir algo bien. En el caso de los estudiantes, es necesario manifestarles esa cualidad, junto a otras como la empatía, pues es común que dentro del contexto escolar se desarrollen situaciones que hagan que la paciencia del maestro se ponga a prueba, ya sea por el comportamiento o por la respuesta que los estudiantes manifiestan ante las actividades planificadas. Sin embargo, el buen maestro reconoce las limitaciones y orígenes de sus alumnos, es decir, está consciente del ambiente que les rodea, y comprende que muchas veces su manera de actuar está condicionada por ese contexto.

 

Esto me enseña que debo reconocer que los cambios que mis estudiantes manifestarán serán graduales, y que en ese proceso debo manifestar mucha paciencia y empatía, pues en la mayor parte de los casos, los estudiantes ponen a relieve lo que normalmente están acostumbrados a ver en su entorno, y dejar de hacerlo, conlleva mucho esfuerzo y sacrificio de su parte. 

 

Por otro lado, aprendí que es muy útil utilizar estrategias centrada en actividades grupales, pues desarrollan virtudes de colaboración y cooperación entre los estudiantes, ya que la producción que se haga dependerá de los aportes que cada uno dé al trabajo realizado. De manera que cada alumno se preocupará por dar lo mejor de sí para presentar un trabajo de calidad. Esto me enseñó que siempre que se presente la oportunidad, debo esforzarme por planificar actividades que contemplen esa estrategia, donde los estudiantes aprenden a ser colaborativos, cooperativos y responsables, considerando que el trabajo realizado será fruto de la labor de todos.

 

De las intervenciones realizadas el miércoles aprendí que a pesar de que los estudiantes manifiesten una actitud inadecuada en el transcurso de las clases, nunca debemos evidenciarles que estamos enojados con ellos, o querer tratarlos con una actitud despreciable o con indiferencia, pues nuestro rol como maestros, es demostrarles que queremos ayudarlos a ser educados y a ser mejores personas en la sociedad. De manera que, en vez de querer desquitarnos los que nos hayan hecho, lo ideal sería procurar demostrar la manera correcta de actuar. Sin duda, eso generará mejores resultados en su formación.

 

Por otro lado, pude comprobar lo efectiva que es la motivación intrínseca y extrínseca dentro del proceso de enseñanza aprendizaje, pues durante las asignaturas impartidas los estudiantes manifestaron una excelente conducta y muy buena disposición a trabajar, motivados por el resultado que conseguirían al hacerlo. Muchos reconocieron lo importante que era para su formación el prestar la atención y la colaboración debida durante las actividades, y otros motivados por el premio que conseguirían (una estrella del comportamiento), reflejaron una buena conducta. Lo que me enseñó que, debo seguir buscando estrategias que contribuyan a seguir mejorando la conducta de mis alumnos, no solo por lo que conseguirán en cambio de manera concreta, sino por el efecto que esto puede provocar en su formación para la vida.

 

Por último, recordar lo bonito que fue el cierre de nuestras visitas en el Centro Educativo, donde a través de canciones y de juegos pudimos cerrar nuestro ciclo de intervenciones con este grupo de estudiantes, que ha logrado ser cada vez mejor. Aun nos embargan muchas expectativas ante ellos, pues sabemos que pueden seguir mejorando y desarrollando habilidades y destrezas que le serán útiles en todas sus vidas. Por esta razón, me sigo comprometiendo a ser colaboradora y guía de ellos a los largo de este año escolar, aportando un granito de arena a su formación.

Dialma Fortunato Pérez

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Esta semana tuve la increíble oportunidad de realizar las últimas intervenciones de día completo en la escuela Anexa Juan Vicente Moscoso.

 

En primer lugar, me gustaría resaltar que el realizar estas dos intervenciones fue un completo reto para mí, del cual puedo decir que en un principio no sabía cómo iba a poder cumplir con esta consigna, donde debía planificar y elaborar recurso para dos días completos, cosa que nunca en la vida había hecho. Sin embargo gracias a Dios, a mis compañeros pasantes y a la maestra titular Yanet Rivera puedo culminar con éxito este proceso, y obtener del mismo invaluables aprendizajes que sin duda fortalecerán, enriquecerán y ayudarán a mi carrera docente, ya que gracias a todo lo que viví en esta semana puede darme cuenta de que tan exigente y riguroso es el trabajo del maestro en nuestro país principalmente.

 

Dentro de todo lo que puede experimentar en estos dos días puedo decir, que me gustó bastante el apoyo y las orientaciones que la maestra titular me dio, observaciones que con mucho amor acogí, ya que en ocasiones uno como inexperto en el área va con un esquema mental de como deberían ser las cosas, cuando en realidad las cosas son muy distintas. Digo esto porque cuando hice mis intervenciones hubo un momento donde como docente me sentí mal, debido a que había algunos estudiantes que querían boicotear las clases y por más que uno tratara de hacerlo entrar en razón ellos insistían en tener un mal comportamiento, incluso hubo uno de ellos que me dio una patada en un seno, situación que me puso triste porque entendía que no estaba realizando mi trabajo bien. Pero la maestra a cargo me hizo saber que hay ocasiones donde nos vamos a enfrentar a estudiantes difíciles que por más que uno quiera que ellos se porten de manera adecuada no lo va a lograr en una clase, sino que es un proceso fuerte que con diversas estrategias y ayuda de los padres y orientadores del centro vamos a poder corregir, lo que me alienta y me hace entender que no todo está perdido y si se puede hacer algo al respecto.

 

Por otra parte, pude conformar el impacto que tiene la tecnología en los procesos de enseñanza-aprendizajes y lo mucho que aprenden los alumnos al utilizar los mismo, lo que me insista a que cada vez que tenga la oportunidad tratar de integrar esas herramienta, ya que le gustan bastante a los niños y sobre todo los ayuda a comprender mejor.

 

A pesar de que aquí no pueda mencionar todas las cosas que aprendí, porque no existirán páginas para describir el valor de la maravillosa profesión que estoy ejerciendo y todo lo que se puede experimentar en un aula, es un placer decir que lo que adquirí me ayudó a mi crecimiento personal y profesional, porque ¿qué es un profesional sin experiencias y sin aprendizajes que contar?

 

Todo lo que aprendí me sirvió de mucho y lo utilizaré para mejorar mis prácticas pedagógicas, siempre tratando de mejorar en mis debilidades y seguir haciendo todo lo posible por dar lo mejor de mí.

Junior Miguel Cordones Ramirez

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Esta fue mi onceava y última semana de visita en la Escuela Anexa Juan Vicente Moscoso, correspondiente a este cuatrimestre septiembre-diciembre. Para esta semana, seguía la consigna de realizar la última intervención de jornada completa, en este caso bajo la responsabilidad de mi compañera Dialma Fortunato.

 

Durante esta visita aprendí que es de vital importancia llevar a nuestros estudiantes reflexiones al inicio de las clases, puesto que es una estrategia que permite crear en ellos conductas basadas en actitudes y valores, sirviéndoles esto para mejorar su estilo de vida y en consecuencia su aprendizaje. Esto me enseña que como maestro principiante debo siempre llevar reflexiones creativas, reflexiones que permitan que los estudiantes puedan desarrollar la capacidad de ser críticos, de tener un concepto propio de las cosas y de ser reflexivos, ya que esto permitirá que gradualmente cambien sus patrones de comportamiento y en consecuencia aprendan significativamente. 

 

Por otro lado, aprendí que es indispensable a la hora de enseñar, partir del contexto de los estudiantes, ya que eso permite que aprendan desde lo que conocen, causando esto en ellos un mayor entusiasmo a la hora de aprender puesto que hacen una relación entre lo científico que se está enseñando y lo cotidiano que viven en sus diferentes contextos. Esto me enseña que como docente en formación debo siempre planificar las actividades de mi clase basado en el contexto y/o realidad que manejan mis estudiantes, pues de nada sirve planificar actividades muy bonitas si a la larga los alumnos no las entienden.

 

Algo que me pareció interesante, es que al momento de mi compañera Dialma intervenir, da oportunidades a todos los alumnos de que puedan participar, lo que me llevó a reflexionar en que todos tenemos el derecho de aprender, que no porque alguien se destaque más que otro, se debe menospreciar. Esto me enseña que cuando esté ejecutando mis intervenciones, debo siempre dar a todos las mismas oportunidades, sin discriminación ni favoritismos, ya que aunque no me de cuenta, los estudiantes perciben eso, creando así una barrera entre mi enseñanza y su aprendizaje.

 

En este mismo sentido, aprendí que no debo resaltar siempre lo negativo de un estudiante, sino más bien lo positivo, haciendo que los aspectos negativos de ellos se conviertan en potenciadores de su aprendizaje. Esto me enseña que como maestro en formación debo tener cuidado de mis palabras, siempre hablando con la mayor ternura y sensibilidad posible, tratando de cuidar las emociones de mis estudiantes para que de manera saludable, pongan sus energías a la hora de aprender.

Finalmente, pude confirmar nueva vez que se hace imprescindible que como maestro cumpla mi palabra, es decir, si privo a algún estudiante de algo (sea recreo, Educación Física, u otro beneficio) debo cumplir con mi palabra, ya que de no hacerlo esto solo creará una indisciplina por parte de los estudiantes, ya que no me verán como una persona de respeto. Esto me enseña que tanto al momento de ejecutar mis intervenciones como pasante y en el futuro, al ser maestro titular de un aula, debo siempre hacer valer mi palabra, creando un ambiente de respeto dónde sea yo el primero en cumplir las normas, esto sin crear abusos en mis alumnos.

 

Todos estos aprendizajes me servirán para mejorar mi práctica docente, no solo en este proceso de pasantía, sino a lo largo de la vida durante todo el tiempo que estaré dando servicio en las aulas de la Educación Dominicana. Como maestro principiante utilizar estos aprendizajes es un compromiso y una responsabilidad, ya que los mismos nutren y orientan mi práctica pedagógica.

San Pedro de Macorís, República Dominicana

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